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Grifols presenta resultados de Chronos-PD que muestran que el Parkinson puede detectarse hasta 12 años antes del diagnóstico clínico mediante señales moleculares tempranas. Estos hallazgos refuerzan el avance hacia la medicina de precisión y se presentarán en la conferencia AD/PD 2026 en Copenhague.
Grifols, compañía global del sector salud líder en medicamentos derivados del plasma, ha dado a conocer hoy los datos del estudio piloto de su programa Chronos-PD, que muestran que los cambios biológicos asociados a la enfermedad de Parkinson (EP) pueden aparecer más de una década antes del diagnóstico clínico, un hallazgo con importantes implicaciones para la detección y la intervención tempranas.
Estos datos se han publicado en medRxivy se presentarán a través de 13 pósteres y ponencias en la Conferencia Internacional sobre Enfermedades de Alzheimer y Parkinson AD/PD2026, que tiene lugar del 17 al 21 de marzo de 2026 en Copenhague (Dinamarca). Para más detalles sobre las presentaciones, consulte este enlace.
Chronos-PD es un programa pionero impulsado por Alkahest, filial de Grifols, diseñado para identificar los primeros indicios de la EP años antes del diagnóstico clínico. A partir de muestras de plasma recogidas a lo largo de 15 años, el programa combina inteligencia artificial, proteómica avanzada y datos del mundo real para identificar biomarcadores que podrían ayudar a predecir el riesgo de padecer la enfermedad y orientar los tratamientos futuros.
El estudio de prueba de concepto, financiado por la Fundación Michael J. Fox para la Investigación de la Enfermedad de Parkinson (MJFF), ha analizado más de 2.600 muestras de plasma longitudinales procedentes de casos de EP y controles rigurosamente emparejados, y ha medido más de 25.000 tipos de proteínas utilizando cuatro plataformas proteómicas complementarias, lo que lo convierte en el estudio proteómico longitudinal más exhaustivo sobre la EP realizado hasta la fecha. El estudio piloto ha analizado muestras de plasma longitudinales que abarcan un periodo de hasta 12 años antes del diagnóstico de la EP y 9 años después. Esto ha permitido a los investigadores seguir la evolución de distintas proteínas plasmáticas a lo largo del tiempo en personas con EP, lo que podría ayudar a establecer un sistema de alerta temprana para la aparición de la enfermedad.
Los investigadores han confirmado biomarcadores de la EP descubiertos anteriormente y han identificado biomarcadores tempranos reproducibles de la enfermedad, validados en hasta cinco cohortes independientes. El estudio también ha revelado nuevos biomarcadores tempranos de esta enfermedad, incluida una importante modulación del eje CXCL12-moléculas de adhesión celularintegrina, una red de señalización que regula el tráfico leucocitario y la integridad de la barrera hematoencefálica, y que está implicada en la neuroinflamación asociada a la EP.
“A pesar de décadas de investigación y avances terapéuticos, el conocimiento de los factores que desencadenan la enfermedad sigue siendo limitado”, afirma el Dr. Jörg Schüttrumpf, Chief Scientific Officer de Grifols. “Estos nuevos datos de prueba de concepto aportan información adicional sobre la biología y la progresión de la EP, años antes de su detección clínica. Los resultados también validan la plataforma Chronos, con posibles aplicaciones más allá de la EP. Retroceder en el tiempo para buscar los primeros signos de la enfermedad puede ayudar a acelerar y, en última instancia, a desarrollar nuevos diagnósticos y tratamientos modificadores de la enfermedad. Nuestra visión es que esta plataforma siga creciendo en términos de conocimiento, colaboraciones y su capacidad para ayudar a la sociedad a avanzar en la lucha contra algunos de los retos mundiales de salud pública más urgentes”.
La EP afecta a casi un millón de personas en Estados Unidos y a más de seis millones en todo el mundo. Ocurre cuando las células cerebrales que producen dopamina, una sustancia química que coordina el movimiento, dejan de funcionar o mueren. Pese a los avances logrados en las últimas décadas, todavía no se conocen con exactitud los factores que dan inicio a la enfermedad.
En la actualidad, los médicos utilizan una combinación del historial médico del paciente, la exploración física y las pruebas de imágenes cerebrales para diagnosticar la EP. Sin embargo, cuando se detecta la enfermedad, a menudo ya es demasiado tarde para ralentizar su progresión, y mucho menos para revertir el daño causado. Esto hace que los biomarcadores de detección temprana sean una de las necesidades médicas más urgentes para avanzar en las intervenciones terapéuticas destinadas a detener o incluso revertir la enfermedad antes de que sea demasiado tarde.
El repositorio de muestras de plasma de la EP de Grifols es solo una pequeña parte de los más de 100 millones de muestras que la compañía ha recogido a lo largo de casi 15 años. Su banco propio es una de las mayores colecciones de bioespecímenes del mundo y contiene plasma que representa miles de estados patológicos vinculados a datos sanitarios del mundo real. Los mismos análisis aplicados a las muestras de la EP pueden replicarse en otras patologías y estados de enfermedad de numerosas áreas terapéuticas.
“Chronos replantea la detección precoz de enfermedades al pasar de una evaluación basada en los síntomas al análisis de la trayectoria molecular, lo que ofrece una base sólida para acelerar el desarrollo de herramientas de detección e intervención tempranas a escala poblacional”, añade Benoit Lehallier, PhD, investigador principal de Chronos y Senior Director Data Science en Alkahest.