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Esta revisión aplica un enfoque de calidad y riesgo al transporte terrestre de medicamentos, sintetizando los requisitos de sistema, personal, trazabilidad, cualificación térmica de vehículos, operaciones y subcontratación definidos por AEFI. Se presentan implicaciones prácticas y retos para la validación de rutas, digitalización y entrega domiciliaria en la cadena farmacéutica.
El transporte por carretera constituye el tramo más crítico y vulnerable de la distribución farmacéutica: concentra la mayoría de movimientos nacionales y, por su naturaleza dinámica, está expuesto a excursiones térmicas, robos, roturas y contaminación organoléptica. La Guía de Buenas Prácticas para el Transporte Terrestre de Medicamentos (AEFI) propone un marco técnico orientativo para operadores logísticos y laboratorios, alineado con las BPD, que armoniza criterios y reduce la variabilidad entre proveedores [1–3].