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Con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, los últimos datos de la OMS y el ECDC confirman que la enfermedad continúa siendo un reto sanitario en Europa: en 2024 se notificaron más de 161.000 casos, y la región no avanza al ritmo necesario para cumplir los objetivos de reducción de incidencia y mortalidad fijados para 2030. Uno de los principales problemas sigue siendo la brecha diagnóstica, ya que uno de cada cinco casos no se detecta. A ello se suma la elevada prevalencia de tuberculosis multirresistente, que en Europa alcanza el 23 % de los nuevos casos, muy por encima de la media mundial.
La vacuna BCG, utilizada desde hace un siglo, mantiene su utilidad frente a las formas graves infantiles, pero su eficacia es limitada en adolescentes y adultos. “La BCG ha comenzado a perder eficacia y no interrumpe la transmisión”, explica Rolando Pajón, Chief Medical and Scientific Officer de Biofabri (grupo Zendal), socio de la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), quien subraya la necesidad urgente de nuevas vacunas.
En este contexto, MTBVAC, desarrollada por Biofabri, se posiciona como el candidato más avanzado. Es la única vacuna viva atenuada basada en Mycobacterium tuberculosis que ha alcanzado la fase 3 clínica. Sus ensayos han mostrado un perfil de seguridad comparable al de la BCG y respuestas inmunológicas superiores. Actualmente se evalúa en recién nacidos en Sudáfrica, Madagascar y Senegal, y también en personas con y sin VIH, un grupo especialmente vulnerable.
Si MTBVAC demuestra eficacia y obtiene autorización regulatoria, podría convertirse en una herramienta decisiva para reducir la carga global de tuberculosis. Además, Biofabri ha diseñado un programa de acceso global para garantizar su disponibilidad en regiones de alta incidencia. “No es una vacuna para dentro de diez años, sino para el presente”, afirma Pajón, destacando su potencial para cambiar el curso de la enfermedad más letal del mundo en términos de mortalidad anual.