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En España se diagnostican unos 1.500 casos de cáncer infantil al año (1% del total), lo que dificulta la investigación y exige cooperación entre múltiples centros, incluso a nivel internacional, para acceder a suficientes muestras y datos. Los avances en investigación traslacional y ensayos clínicos pediátricos buscan nuevos tratamientos menos tóxicos, capaces de aumentar la supervivencia y minimizar secuelas a largo plazo. Marina Salmón, Responsable de Evaluación de Proyectos de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, entidad socia de AseBio, analiza la situación en el Día Internacional Contra el Cáncer Infantil
Uno de los principales obstáculos para avanzar en la investigación del cáncer infantil es el bajo número de casos. En España se diagnostican cada año alrededor de 1.500 casos, lo que representa apenas el 1 % de todos los casos de cáncer. La baja incidencia hace que la investigación sea más compleja y requiera cooperación entre múltiples centros, incluso a nivel internacional, para acceder a suficientes muestras y datos.
Estas cifras, según Marina Salmón, Responsable de Evaluación de Proyectos de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, entidad socia de AseBio (Asociación Española de Bioempresas), “dificultan atraer inversión de la industria farmacéutica, por lo que la investigación depende, en gran medida, de financiación pública y de entidades sin ánimo de lucro”.
A diferencia del cáncer en adultos, “durante la infancia el cáncer generalmente no se puede prevenir ni existen campañas de concienciación y diagnóstico precoz. La ausencia de estas campañas hace que el cáncer infantil esté menos presente en la sociedad y pase más desapercibido”.
Los tumores pediátricos presentan características biológicas únicas que hacen que los tratamientos diseñados para adultos no siempre funcionen. La investigación y la biotecnología permiten desarrollar terapias más precisas y seguras. “Se ha observado que el cáncer infantil y el de los adultos se inician a menudo por mutaciones diferentes en distintos genes”, explica Salmón. “Las terapias diseñadas para los adultos no pueden extrapolarse a los pacientes pediátricos”, añade.
Actualmente, la investigación se centra en desarrollar terapias más personalizadas y adaptadas a la edad, no solo para lograr una mejor respuesta al tratamiento, sino también para mejorar la calidad de vida de los pacientes. “Los esfuerzos actuales se centran en la búsqueda de nuevos abordajes terapéuticos más innovadores, específicos y con menos efectos secundarios, que no solo sean eficaces, sino que mejoren la calidad de vida de los niños y niñas. Esto es especialmente importante en la infancia, ya que su cuerpo se encuentra en pleno desarrollo y es esencial minimizar posibles efectos de los tratamientos a largo plazo”.
Gracias a estos avances, “la supervivencia de los pacientes pediátricos se encuentra por encima del 80%”. No obstante, Salmón advierte que “hay ciertos tipos de cáncer infantil especialmente agresivos donde la supervivencia sigue siendo baja y los tratamientos son limitados, por lo que impulsar la investigación en este campo es crucial”.
La comunidad científica y biotecnológica está impulsando redes multicéntricas que facilitan el reclutamiento de pacientes y el acceso a datos clínicos y terapias innovadoras. Algunos ejemplos son la Plataforma de Ensayos Clínicos Internacionales Multicéntricos-SEHOP (ECLIM-SEHOP) o la Red Española de Ensayos Clínicos Pediátricos (RECLIP).
La Fundación Científica ya dio un paso decisivo en 2007 al lanzar la primera convocatoria exclusiva de cáncer infantil, abriendo camino para atraer talento e investigar en un área desatendida. Actualmente, apoyan ensayos clínicos multicéntricos internacionales para acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos contra cánceres poco frecuentes a través de la convocatoria ATTRACT. Entre los proyectos adjudicados se encuentran Interfant-21, liderado por el Dr. Álvaro Lassaletta para mejorar el tratamiento de lactantes con leucemia linfoblástica aguda, y FOSTER‑CabOs, desarrollado por la Dra. Cristina Mata para evaluar cabozantinib como nueva opción terapéutica en osteosarcoma, una enfermedad sin avances en décadas.
La Fundación Científica financia 39 proyectos de investigación en cáncer pediátrico, con una inversión total de 10,75 millones de euros, incluyendo cuatro proyectos integrados en redes internacionales como ATTRACT, TRANSCAN y Cancer Grand Challenges. En 2025, destinaron un millón de euros a un ensayo clínico de fase II que evaluará la eficacia de una viroterapia oncolítica en tumores cerebrales pediátricos recurrentes o refractarios. Además, apoyan iniciativas centradas en bienestar y calidad de vida, como la cátedra de la Dra. Julia Balaguer (Universidad de Valencia), que investiga cómo el ejercicio físico y el acompañamiento psicosocial pueden mejorar el estado físico y emocional de los niños durante y después del tratamiento.
“El cáncer infantil necesita un compromiso compartido para situar al paciente y a su familia en el centro. Esto implica una atención integral que cuide su bienestar físico, emocional y social a lo largo de todo el itinerario de la enfermedad, y una investigación de vanguardia impulsada por equipos multidisciplinares trabajando en red. Para que sea una prioridad urgente, hace falta más concienciación y financiación estable, que aceleren terapias innovadoras y su llegada a la práctica clínica”.