14 de enero, 2016 I+D comentarios Bookmark and Share
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La colaboración entre los grupos del profesor Pau Ballester, del Institut Català d’Investigació Química (ICIQ), y del profesor Francisco J. Andrade, de la Universitat Rovira i Virgili (URV), ha permitido el desarrollo el primer sensor capaz de determinar de forma directa los niveles de creatinina en fluidos biológicos –orina o plasma- de una manera exacta, rápida, simple y económica.

La creatinina es un producto de desecho que se genera y se elimina en el cuerpo humano deforma continua. A pesar de la importancia que tiene la cuantificación exacta de los niveles de creatinina, los métodos actuales utilizados para su determinación en laboratorios y hospitales son complicados, limitados y no están exentos de errores ya que suele haber problemas de interferencia de otros metabolitos.

En este contexto, los grupos de investigación de los profesores Ballester y Andrade han desarrollado un sensor basado en un electrodo selectivo de iones, es decir, un sistema que detecta al analito de interés y permite observar esta detección a través de un cambio en la fuerza electromotriz. En este caso el sistema está formado por un nuevo ionóforo con estructura de calix[4]pirrol con gran afinidad tanto por la creatinina como por el catión derivado de la misma. Este ionóforo se integra en la membrana polimérica de un electrodo aumentando significativamente su sensibilidad y selectividad, de manera que la presencia del analito induce un cambio en la fuerza electromotriz que permite cuantificar su concentración. El sensor tiene un límite de detección inferior a los niveles normales en sangre (0,06 – 0,42 mM) y en orina (3 - 25 mM), lo que permite eliminar el fenómeno conocido como biofouling -acumulación indeseada de compuestos lipofílicos en la superficie de la membrana polimérica que disminuiría la selectividad del sensor- mediante una dilución de la muestra.

De este modo tenemos un método no invasivo, rápido y preciso para detectar los niveles de creatinina en fluidos biológicos. El margen de error es mucho menor que el de otros métodos disponibles en el mercado y tiene un coste muy bajo. Presenta una alta sensibilidad y selectividad y tiene la ventaja añadida de que se podría disponer de un dispositivo portátil que permitiría hacer el análisis en casa, algo especialmente útil para determinados pacientes, por ejemplo aquellos que requieren de diálisis.

El trabajo ha sido publicado en Angewandte Chemie International Edition, y ha sido destacado como Hot Paper.

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