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por M. A. Peña Fernández, R. González Crespo y G. Torrado Durán 2 de marzo, 2021 Artículos técnicos comentarios Bookmark and Share
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La disolución de un fármaco administrado por vía oral es un requisito fundamental para su absorción y su eficaz respuesta clínica. En este trabajo se evaluó el perfil de solubilidad de la rosuvastatina en una novedosa formulación de comprimidos orales obtenidos mediante compresión directa y utilizando como referencia el medicamento innovador: Crestor®.  

Introducción
Las dislipemias más habituales en la práctica clínica son las hiperlipemias, producidas por un aumento de los niveles de colesterol, de triglicéridos o de ambos, y constituyen una de las principales causas de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, que dan lugar a infarto de miocardio, angina de pecho, accidente cerebro vascular o incremento de la mortalidad. Las estatinas engloban un grupo de fármacos de primera elección capaces de reducir el riesgo cardiovascular en pacientes con colesterol elevado [1]. Este grupo de fármacos son administrados por vía oral de forma inactiva, al llegar al hígado se hidrolizan a la correspondiente forma activa, la cual inhibe de forma competitiva la enzima HMG-CoA reductasa, responsable de la conversión de HMG-CoA en mevalonato, proceso fundamental en la biosíntesis del colesterol [2]. A su vez, la disminución de la producción de colesterol induce un aumento de la expresión de receptores LDL en el hígado, aumentando su absorción y catabolismo e inhibiendo la síntesis hepática de VLDL, por lo que se reduce así el número total de partículas VLDL y LDL en sangre [3].

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