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Confecciones Ánade ha incorporado a su porfolio las lámparas UV222 de UV Medico, un sistema de desinfección ambiental basado en radiación UV‑C lejana (far‑UVC) a 222 nm diseñado para operar de forma continua en espacios ocupados. Esta tecnología permite reducir la carga microbiana en aire y superficies en entornos críticos —salas limpias, áreas hospitalarias, vehículos sanitarios o zonas de espera— sin comprometer la seguridad del personal ni de los pacientes.
Las lámparas UV222 utilizan un tubo de excímero de cloruro de criptón que, al ser excitado mediante una descarga eléctrica, emite radiación UV‑C en un pico estrecho alrededor de 222 nm. A diferencia de las fuentes UV convencionales, esta longitud de onda presenta una capacidad de penetración extremadamente limitada en tejidos biológicos, lo que evita daños en piel y córnea.
De forma natural, las lámparas de excímero generan emisiones laterales en torno a 235 nm y 250 nm, longitudes de onda con potencial citotóxico. Para evitarlo, UV Medico integra un filtro óptico patentado que bloquea selectivamente todas las radiaciones superiores a ~230 nm, permitiendo únicamente el paso del espectro seguro de 222 nm. Este filtrado es clave para cumplir los límites de exposición establecidos por organismos internacionales y garantizar la operación en salas habitadas.
La luz UV-C a 222 nm es especialmente eficaz frente a virus como SARS-CoV‑2, cuyas proteínas presentan un pico de absorción en el rango de 220–230 nm. Al absorber esta radiación, los patógenos se inactivan rápidamente al perder su capacidad de infección.
En paralelo, la seguridad para las personas se basa en la propia estructura de la piel y del ojo: las capas externas están formadas por células muertas ricas en proteínas que absorben la radiación antes de que pueda penetrar en el tejido vivo. Esto permite que la lámpara funcione de manera continua en espacios ocupados, manteniendo una reducción constante de la carga microbiana en el aire y en superficies.