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El nuevo edificio cuenta con una superficie de 12.000 m2 en tres niveles con los que se refuerza la capacidad de la planta farmacéutica y su papel en el suministro de fármacos e inhaladores a pacientes en todo el mundo. La fábrica burgalesa produce más de 175 millones de unidades de medicamentos al año que se exportan a más de 100 países de todo el mundo y da empleo a unas 650 personas. La compañía británica ha realizado una inversión superior a los 366 millones de euros en I+D en España en los últimos cinco años.
El centro de producción de la compañía biofarmacéutica GSK en Aranda de Duero (Burgos) ha recibido la visita del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, y su equipo para mostrarles las recién estrenadas instalaciones de su nueva zona logística automatizada. La presidenta de GSK España, Florencia Davel, junto a la directora de la planta burgalesa, Carolina Sánchez-Céspedes, acompañaron al secretario de Estado en su recorrido por las líneas de producción de la fábrica y los principales avances tecnológicos de esta área de ampliación.
La fábrica de GSK en Aranda de Duero, que comenzó su actividad en 1978, tiene un papel estratégico para la compañía multinacional británica. Esta planta da empleo a unas 650 personas y produce más de 175 millones de unidades de medicamentos al año, que se exportan a más de 100 países de todo el mundo. Su actividad se centra en la producción, empaquetado y suministro de productos de las áreas de Respiratorio, Oncología, medicamentos para el tratamiento del VIH, así como de otras áreas terapéuticas.
A lo largo de estos casi 50 años de historia, el centro de producción ha mantenido un flujo de innovación a través de inversiones constantes por parte de la compañía. El nuevo edificio, integrado con el almacén existente, cuenta con una superficie de 12.000 m² distribuidos en tres niveles, en los que se ubican la zona automatizada de recepción y expedición de materiales y medicamentos, un nuevo laboratorio de control y un espacio destinado a albergar futuros proyectos. Entre las soluciones tecnológicas que incorpora destacan dos grandes intercambiadores de palets que, mediante sistemas de volteo y deslizamiento, mejoran la eficiencia y la seguridad en la manipulación de mercancías dentro del entorno logístico.
Uno de los elementos clave del proyecto es la automatización total de los flujos de materiales. La circulación en este nuevo espacio se realiza exclusivamente mediante vehículos autoguiados, lo que elimina la presencia humana en la zona operativa, incrementa los niveles de seguridad y reduce al mínimo el riesgo de accidentes.
Además de su valor industrial y tecnológico, el proyecto ha tenido también un impacto positivo en el entorno. En su construcción han participado más de 600 profesionales de distintas empresas, contribuyendo a generar actividad económica y empleo en la zona.
En palabras del secretario de Estado de Sanidad, sobre la visita a la planta de GSK en Aranda de Duero “es posible generar competitividad industrial fuera de los principales núcleos urbanos en España, impulsando así la I+D Nacional, además de proporcionar autonomía estratégica y desarrollo del territorio”, indica.
Durante el recorrido por las instalaciones de Aranda, Florencia Davel ha reafirmado el compromiso de la compañía con la inversión en nuestro país y la colaboración público-privada, con una inversión superior a los 366 millones de euros en I+D en los últimos cinco años. “España representa un pilar clave en el ecosistema de innovación de nuestra compañía en todo el mundo, siendo el segundo país con mayor número de ensayos clínicos de todos en los que opera GSK. Solo en 2025, GSK España ha participado en el desarrollo clínico de 53 moléculas en 67 indicaciones distintas, a través de 110 ensayos clínicos con la implicación de 580 centros y más de 3.200 pacientes. Nuestro compromiso con España es firme y apostamos por seguir trabajando de la mano de las autoridades para que nuestro país esté a la vanguardia de la innovación en salud gracias a inversiones estratégicas que impactan positivamente en la salud y calidad de vida de la población”.
Por su parte, Carolina Sánchez-Céspedes ha destacado la importancia de este edificio, con el que “reforzamos la capacidad logística de la planta y consolidamos el papel de GSK Aranda como un centro estratégico de suministro global”. Además, la responsable de la planta ha querido reconocer al equipo humano detrás de esta ampliación, “el motor del éxito y del crecimiento de esta fábrica. Gracias a su trabajo durante los últimos tres años, hoy estamos mejor preparados para seguir creciendo y respondiendo a las necesidades de pacientes en todo el mundo”.