1 de febrero, 2018 Congresos, ferias y eventos comentarios Bookmark and Share
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La identificación única de medicamentos es la mejor herramienta para minimizar el riesgo de falsificaciones de fármacos en el canal legal de distribución, pero además es una herramienta que presenta numerosas ventajas para el sistema sanitario, se ha asegurado en la jornada “La identificación única de los medicamentos, un nuevo escenario en los tratamientos”, organizada por Farmaindustria.

Representantes de autoridades sanitarias y de todos los agentes de la cadena del medicamento, que forman parte del Sistema Español de Verificación de Medicamentos (SEVeM), valoraron la puesta en marcha de este nuevo instrumento, que permitirá verificar con las máximas garantías que el medicamento es genuino antes de ser dispensado o administrado al paciente.

En el ámbito de la seguridad de los medicamentos, los ponentes apuntaron también que el identificador único abre la posibilidad de bloquear las dispensaciones en caso de alerta sanitaria o mejorar la farmacovigilancia si se registran reacciones adversas a un determinado

Este identificador único es una exigencia derivada de la Directiva Europea de Medicamentos Falsificados y su Reglamento Delegado, que entrarán en vigor el próximo mes de febrero de 2019. Por ello, la industria farmacéutica con actividad en España está ya adaptando sus procesos de fabricación para identificar con un sistema de codificación de datos (datamatrix) los medicamentos envase a envase, para lo que debe adecuar sus sistemas informáticos a fin de efectuar la carga de los números de serie únicos en el sistema de repositorios.

No obstante, la adaptación al nuevo sistema, que afecta a 15.000 de los aproximadamente 17.000 medicamentos comercializados en España, supone un importante esfuerzo de adaptación para las compañías farmacéuticas, cifrado en unos 200 millones de euros en concepto de adaptación de las líneas de producción, a razón de 300.000 euros de coste por cada línea, aseguran desde Farmaindustria.

En la imagen, de izquierda a derecha, Antoni Esteve Cruella, académico de la Real Academia de Doctores de España y vicepresidente de Farmaindustria; Saturnino de la Plaza Pérez, vicepresidente de la Real Academia de Doctores de España; Amalia Avilés Uruñuela, directora técnica de AESEG; Manuel Ibarra Lorente, jefe de área de la AEMPS; María Ángeles Figuerola Santos, directora general de SEVEM, y Emili Esteve Sala, director técnico de Farmaindustria.

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