por Javier Castaño. Director Complife Iberia 20 de noviembre, 2020 Opinión comentarios Bookmark and Share
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Me han ofrecido un espacio para escribir un artículo de actualidad, enfocado desde la perspectiva de la empresa que dirijo, Complife Iberia. El tema de actualidad está claro, y es previsible, porque es omnipresente en nuestras vidas: COVID y todo lo que genera en nuestras vidas. El problema tiene tantas declinaciones como observadores. Aquí va la mía para completar otras que se han escrito, o que se escribirán. La hipotética suma de todas las reflexiones sería el impacto real de la situación COVID en la sociedad.

Complife Iberia es la filial española del grupo Complife. Nuestra área de actividad son los ensayos in vitro, in vivo, químicos y microbiológicos en los sectores de Ciencias de la Vida. Lógicamente el consumidor final no percibe nuestra existencia, al menos directamente, pero los fabricantes sí que nos tienen presentes, y colaboramos con ellos de muchos modos, siendo ellos los que llevan el fruto de nuestro trabajo común al consumidor final.
Escribo desde nuestro laboratorio en el Parc Científic de Barcelona. Es nuevo y teníamos prevista una inauguración en abril, que el COVID se llevó por delante. Desde el inicio de esta situación he podido vivir, desde dentro, la veloz adaptación de nuestra empresa y otras que operan en los mismos sectores para continuar su actividad a la vez que intentaban ofrecer soluciones a las necesidades que se han ido creando. Se ha trabajado en condiciones difíciles (y lo siguen siendo), y aun así hemos creado protocolos nuevos, servicios específicos para evaluar geles dedicados a la higiene anti-covid, asesorado a empresas que no sabían cómo moverse en el, a veces confuso, campo legislativo de los cosméticos, biocidas y/o dispositivos médicos. Es el pequeño grano de arena que el sector de los servicios está aportando para combatir la situación. Yo considero que todos los que participan en la búsqueda de soluciones constituyen una red, que se puede visualizar como una cadena, donde el eslabón más débil define la resistencia de la misma. Por eso son importantes todos los que pueden aportar algo, sin distinción de tamaños o actividades. Se trata de remar en la misma dirección.
Mi planteamiento de la vida, siempre me hace ver soluciones, en contraposición de los problemas, aprendizaje en el error, y motivación frente al obstáculo, y todo me parece enriquecedor. Me fascina la cantidad de empresas y gente anónima que se vuelca en ayudar, porque sí, sin más; en esto veo el nivel de nuestros valores. La confusión es una consecuencia de la situación, pero los valores están codificados en las personas, y todos podemos ver que la inmensa mayoría está codificada correctamente.
Estas líneas no tratan de ser un artículo técnico, sino más bien una reflexión desde una óptica poco habitual para la mayoría de las personas. Detrás de todo lo que hacemos siempre hay personas, y ese es el valor de lo que tenemos, porque son las cualidades de esas personas las que permiten organizarse frente a los problemas, estudiarlos y generar estrategias de lucha. Saldremos victoriosos, como tantas otras veces, y espero que con un gran aprendizaje para todos durante este duro camino.
¡Adelante!

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