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La medicina del futuro permitirá saber si un tratamiento contra el cáncer o un nuevo medicamento será eficaz y seguro antes de administrarlo a un paciente. Hasta ahora, la ciencia dependía de los ensayos en animales y pruebas de laboratorio tradicionales que a menudo no reflejaban con precisión la reacción del cuerpo humano. Ahora, el centro tecnológico Leitat presenta una tecnología disruptiva que cambia las reglas del juego: los llamados ´Órganos en un chip´ (Organ-on-a-Chip).
Los órganos en un chip son modelos en miniatura que representan un tejido, órgano o sistema formado por varios tejidos. A través de la plataforma OGYX, los investigadores han diseñado pequeños dispositivos transparentes de pequeño formato, de las dimensiones de la palma de la mano, que contienen microcanales y estructuras 3D donde viven y funcionan células humanas reales. Estos dispositivos no son órganos completos para trasplante, sino escenarios biológicos en miniatura capaces de simular la circulación de la sangre, la respiración o el comportamiento de tejidos reales frente a una enfermedad.
Uno de los principales avances de esta tecnología es su capacidad de escalado. El modelo OGYX-ONE permite incluir hasta 72 modelos de órganos independientes en una sola placa de laboratorio. Además, funciona mediante un flujo por gravedad, sin necesidad de complejas bombas ni tubos externos, y sin membranas artificiales entre las células, favoreciendo una comunicación biológica directa. Esto permite a los laboratorios y farmacéuticas probar decenas de medicamentos de forma paralela, rápida y compatible con la maquinaria de análisis de los hospitales.
Un ejemplo práctico de la tecnología de Leitat incluye la articulación en un chip para la artritis reumatoide, que simula el comportamiento del tejido articular para comparar tratamientos derivados de la sangre del paciente. También destaca el "mini-hígado" bioimpreso, que combina la impresión 3D para recrear la estructura de un lóbulo hepático con la microfluídica para simular el flujo sanguíneo. Este modelo permite estudiar cómo el hígado metaboliza los fármacos y evaluar su toxicidad.
Otro ejemplo es el modelo 3D OncoChip para el cáncer colorrectal, que utiliza muestras reales para probar terapias personalizadas antes de la quimioterapia.
"Esta tecnología tendrá un impacto muy significativo en la sociedad, con el objetivo de reducir el ensayo y error en los pacientes. En el futuro, antes de someter a una persona a un tratamiento agresivo, se podrán probar diferentes fármacos sobre un dispositivo creado con sus propias células para determinar cuál funciona mejor", asegura Joan Marc Cabot, investigador principal del Área de Dispositivos de Diagnóstico de Leitat.
Esta tecnología permitirá acelerar el descubrimiento de nuevos fármacos y agilizar su evaluación en el laboratorio. Esto puede contribuir a reducir el tiempo y los costes de desarrollo y favorecer que nuevos tratamientos lleguen antes a los pacientes. Finalmente, se convertirá en una alternativa ética y más fiable a los ensayos con animales, dado que ofrece respuestas celulares 100 % humanas para la investigación biomédica.