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La investigación del Centro de Investigación del Cáncer(CSIC-Universidad de Salamanca-FICUS), liderada por Sandra Blanco, explora el potencial del epitranscriptoma para desarrollar nuevos fármacos capaces de mejorar la respuesta a los tratamientos oncológicos.
El cáncer de próstata es actualmente el tumor más diagnosticado entre los hombres en España y uno de los más frecuentes a nivel mundial. En España, la Red Española de Registros de Cáncer estima 34.833 nuevos casos en 2026, lo que lo sitúa como el tumor más frecuente en hombres.
Aunque presenta una de las tasas de supervivencia más elevadas gracias a la detección precoz y a la mejora de los tratamientos, continúa siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en la población masculina y sigue planteando importantes retos clínicos, especialmente en las fases avanzadas de la enfermedad.
Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, el Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-Universidad de Salamanca-FICUS) pone en valor las investigaciones que buscan nuevas alternativas terapéuticas frente a uno de los principales desafíos de este tumor: la aparición de resistencias a los tratamientos actuales.
En este contexto se enmarca el proyecto liderado por la Dra. Sandra Blanco, científica titular del CSIC y responsable del Grupo de Epitranscriptómica y Cáncer del CIC, que trabaja en el desarrollo de una nueva generación de fármacos dirigidos a las modificaciones químicas del ARN, un campo emergente conocido como epitranscriptómica.
La iniciativa, desarrollada junto a la Dra. Ángela Patricia Hernández, investigadora del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Salamanca, cuenta con financiación de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y persigue diseñar inhibidores moleculares de metiltransferasas de ARN, enzimas implicadas en la regulación de múltiples procesos celulares relacionados con el desarrollo y progresión tumoral.
A pesar de los importantes avances terapéuticos registrados durante las últimas décadas, muchos pacientes con cáncer de próstata avanzado terminan desarrollando resistencia a tratamientos hormonales, terapias dirigidas o quimioterapia. Comprender los mecanismos biológicos que permiten a las células tumorales adaptarse y sobrevivir constituye una prioridad para la investigación oncológica actual.
"El potencial de las modificaciones en el ARN como diana terapéutica representa un cambio de paradigma en la lucha contra el cáncer. Nuestro objetivo es desarrollar fármacos innovadores que no solo frenen el avance tumoral, sino que también mejoren la respuesta a los tratamientos existentes y la calidad de vida de los pacientes", explica la Dra. Sandra Blanco.
Una nueva frontera en la investigación del cáncer
El proyecto se centra en el estudio del epitranscriptoma, el conjunto de modificaciones químicas que experimentan las moléculas de ARN y que influyen directamente en el comportamiento de las células. Investigaciones recientes han demostrado que determinadas metiltransferasas de ARN se encuentran alteradas o sobreexpresadas en numerosos tumores humanos, favoreciendo tanto la progresión de la enfermedad como la resistencia terapéutica.
El desarrollo de inhibidores selectivos frente a estas enzimas podría abrir nuevas oportunidades para mejorar la eficacia de los tratamientos actuales y avanzar hacia una oncología más personalizada.
Para ello, el equipo combina la experiencia del CIC en modelos preclínicos y análisis epitranscriptómicos con la capacidad del grupo de la Dra. Hernández en diseño racional de fármacos, síntesis de compuestos bioactivos y metodologías computacionales avanzadas.
Más allá de la supervivencia, uno de los grandes retos del cáncer de próstata es minimizar el impacto de la enfermedad y de los tratamientos sobre la calidad de vida de los pacientes. Secuelas como la incontinencia urinaria, la disfunción eréctil, la fatiga o la pérdida de masa ósea pueden afectar significativamente a su bienestar físico y emocional.
Por ello, la investigación actual busca no solo desarrollar tratamientos más eficaces, sino también terapias más precisas y personalizadas que permitan controlar la enfermedad reduciendo los efectos adversos.
Con proyectos como el liderado por Sandra Blanco, el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca continúa consolidándose como un referente nacional en investigación oncológica y en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas que contribuyan a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes con cáncer.