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16 de noviembre, 2021 Actualidad Farmacéutica comentarios Bookmark and Share
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Cuando la pandemia de COVID-19 golpeó Europa a principios de 2020, PRACE puso en práctica la idea, planteada hacía mucho tiempo, de un programa acelerado para situaciones de crisis: la COVID-19 Fast Track Call.

La idea detrás de la convocatoria es que las simulaciones son a menudo un esencial primer paso en una cadena de valor que, por ejemplo, conduce en su última fase a la aprobación de un nuevo medicamento. Por tanto, la asignación de recursos de computación de alto rendimiento (HPC, por sus siglas en inglés) de manera gratuita, aceleraría la generación de conocimiento científico sólido.

Además, se garantizó la disponibilidad de los resultados obtenidos a toda la comunidad a través de los principios del Open Science. Esto, a su vez, catalizaría y centraría la investigación en un área en particular, creando focos de actividad científica.

En cuatro meses, la COVID-19 Fast Track Call recibió 80 propuestas, lo que demuestra el compromiso de la comunidad científica para ayudar en momentos de necesidad. Las propuestas de proyectos entrantes se dividieron en cinco grandes grupos: investigación biomolecular, detección de compuestos, dinámica de fluidos, transmisión de virus a través de gotas y epidemiología. Además, doce de los proyectos también utilizaron técnicas de Inteligencia Artificial (IA) para modelar la propagación de infecciones o realizar investigaciones bioestructurales. Al final, investigadores de toda Europa pudieron utilizar más de medio billón de horas de simulaciones para combatir la pandemia de COVID-19.

Después de trabajar durante más de un año para establecer el acceso urgente a los superordenadores, el comité de PRACE a cargo de evaluar las propuestas y asignar los recursos de HPC ha condensado las lecciones clave derivadas de la convocatoria, que serán útiles para el próximo programa de vía rápida para situaciones de crisis. Las lecciones clave son: garantizar la disponibilidad y la apertura de los datos producidos y los metadatos relacionados; fomentar la presentación de propuestas interdisciplinariasque aborden los efectos integrados, sumamente entrelazados y en cascada de una pandemia u otras emergencias; modificación de los requisitos técnicos para apoyar propuestas en campos científicos que técnicamente estén menos preparados para funcionar con HPC pero que son potencialmente útiles para combatir la pandemia u otras

La profesora Núria López, líder de un grupo de investigación en el ICIQ y miembro del Comité Directivo Científico de PRACE, es la primera autora del artículo “Lessons learned from urgent computing in Europe: tackling the COVID-19 pandemic” recién publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

El Partnership for Advanced Computing in Europe (PRACE) es una asociación internacional sin ánimo de lucro que involucra a 26 países y agrupa a los cinco mayores centros europeos de supercomputación de Francia, Alemania, Italia, Suiza, y que también incluye el Barcelona Supercomputing Center en España. La tarea principal de la organización es asignar el trabajo a realizar en los superordenadores europeos mediante la revisión por pares de las propuestas y el seguimiento de los proyectos.

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