21 de julio, 2021 Biotecnología comentarios Bookmark and Share
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El otro lado de la crisis pone en evidencia la fortaleza del sector biotecnológico en nuestro país, que sale reforzado.

Desde marzo de 2020, la pandemia de la COVID-19 ha tenido un enorme impacto en la sociedad. Casi todos los sectores económicos han sufrido los efectos de una crisis que ha provocado la destrucción de empleo y del tejido empresarial. En medio de esa situación tan adversa, el sector biotecnológico ha salido fortalecido y España se ha convertido en uno de los referentes mundiales para las empresas que quieren crecer en este ámbito. La alta cualificación de los jóvenes científicos y la fortaleza del sistema sanitario español han hecho que muchas empresas del país hayan podido crecer y crear empleo de calidad.

Según la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), en una encuesta sobre el impacto de la COVID-19 realizada entre sus empresas asociadas, esta tendencia es sólida. Uno de los datos más relevantes es que el 90 % de las compañías ha mantenido su actividad durante el estado de alarma, algo completamente impensable en otros sectores. Asimismo, solo un 9 % ha tenido que recurrir a un ERTE; de hecho, el 89 % ha mantenido su plantilla y el 14 % ha necesitado la contratación de personal especializado para adaptar su compañía a las nuevas circunstancias de la crisis sanitaria. Precisamente, casi la mitad de los encuestados (un 45 %) ha reorientado su actividad hacia la investigación sobre la COVID y siguen inmersos en esa carrera. Además, el 57 % dice no haber sufrido impacto negativo en sus ingresos y la mayoría tiene una visión positiva respecto a su facturación a largo plazo.

Por otra parte, el sector biotecnológico en nuestro país está permanentemente contratando investigadores altamente cualificados. Además, se consolida como un sector capaz de atraer al público joven: el número de matriculados en biotecnología ha ido incrementándose año tras año a pesar de ser estudios universitarios con una de las mayores notas de corte, dando lugar así a una cantera formada por un talento brillante, con una alta participación de mujeres (el porcentaje de mujeres alcanza el 60 %).

Un caso concreto de este impacto positivo de la pandemia en el sector biotecnológico está en la empresa AKRN Scientific Consulting, una consultora especializada en dispositivos médicos, principalmente en servicios de investigación clínica, que desarrollan tecnologías innovadoras para mejorar la atención médica de las personas. La crisis sanitaria ha resultado en un aumento de proyectos para esta empresa, lo que los ha llevado a reclutar nuevos empleados, encontrándose con el reto de contratarlos de forma online e integrarlos en el equipo en remoto.

Así, en 2019, AKRN contaba con ocho empleados. Sin embargo, en 2020 y hasta día de hoy, el crecimiento ha sido del 375 %, contando actualmente con 30 trabajadores, entre los cuales encontramos científicos y profesionales altamente cualificados, incorporando, además, a una elevada cantidad de personas jóvenes con títulos en ciencias e investigación clínica. Precisamente, las actividades relacionadas con la gestión de proyectos clínicos han crecido un 78 %.

Otro elemento que ha contribuido a su éxito ha sido el aumento de la actividad relacionada con los servicios regulatorios que ofrecen (AKRN proporciona orientación sobre cómo navegar por el panorama regulatorio en Europa), multiplicando por diez sus ingresos en esta área, impulsados en gran parte por aquellas empresas que intentaban sacar al mercado productos para la lucha contra el coronavirus. Además, ofrecieron asesoramiento gratuito para poder lanzar este tipo de productos lo antes posible.

El sector biotecnológico español presenta muchas fortalezas, pero se necesita un mayor esfuerzo de financiación pública en I+D.

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