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Las decisiones que se toman en las primeras fases de la investigación preclínica pueden acelerar o retrasar de forma significativa el desarrollo de un nuevo medicamento. Vivotecnia analiza cómo una estrategia temprana bien definida permite evitar duplicidades, anticipar dificultades y avanzar hacia los ensayos clínicos con una base científica más sólida.
El tiempo que necesita un medicamento para llegar a los pacientes suele asociarse a los ensayos clínicos, las autorizaciones regulatorias o la demostración de seguridad y eficacia. Sin embargo, buena parte de ese calendario se define mucho antes, cuando el candidato terapéutico aún se encuentra en investigación preclínica. En esta fase inicial se toman decisiones que pueden parecer puramente técnicas, pero que condicionan de forma directa los plazos, los recursos y la solidez científica con la que se solicitará el inicio de los estudios en personas. Así lo explica Vivotecnia, CRO especializada en investigación preclínica y desarrollo de medicamentos, que analiza los factores que conviene abordar desde el principio para evitar retrasos y duplicidades.
Modelos adecuados y estrategias bioanalíticas desde el inicio
La creciente complejidad de las nuevas familias de medicamentos —especialmente biológicos, terapias dirigidas y terapias avanzadas— hace que una decisión poco adecuada o tomada demasiado tarde pueda traducirse en modificaciones del diseño experimental, nuevas necesidades analíticas o evaluaciones adicionales. Uno de los puntos críticos es la elección del modelo que permitirá estudiar mejor el comportamiento y la seguridad del candidato. No todas las especies aportan la misma información, y la selección depende de aspectos como la presencia de la diana terapéutica, la afinidad del compuesto o la respuesta biológica que desencadena. Resolver esta cuestión desde las primeras fases permite construir una base científica sólida y evitar cambios cuando ya se han invertido tiempo y recursos.
La comprensión de la exposición al medicamento es otro elemento que puede marcar el ritmo del desarrollo. La farmacocinética y la toxicocinética permiten relacionar los niveles de exposición con los efectos observados, pero requieren métodos bioanalíticos adecuados para cuantificar el compuesto o sus analitos relevantes. Si esta estrategia se define demasiado tarde, interpretar algunos resultados o establecer correctamente la relación entre exposición y seguridad puede resultar más complejo.
Integración de estudios y anticipación logística
También es habitual que los programas se alarguen cuando la investigación preclínica se concibe como una sucesión de estudios independientes. Un nuevo medicamento puede requerir evaluaciones de toxicología, farmacología de seguridad, farmacocinética, biodistribución, inmunogenicidad o análisis histopatológicos. El reto consiste en determinar qué información necesita realmente el desarrollo y cómo se complementan los distintos estudios para que cada uno responda a una pregunta concreta y encaje en una estrategia coherente, siempre alineada con las exigencias científicas y regulatorias.
La vía de administración, la duración prevista del tratamiento, las características del producto o la población diana también influyen en las necesidades del programa preclínico y en las evidencias que será necesario generar antes de avanzar hacia los ensayos clínicos. A ello se suma la logística: la disponibilidad de recursos, la formulación, la estabilidad del producto, los parámetros a medir o la capacidad analítica pueden condicionar el inicio de un estudio y el tiempo que requiere. Incorporar desde el principio a los equipos científicos, regulatorios y técnicos, así como a la CRO que ejecutará los estudios, permite detectar limitaciones antes de que se conviertan en problemas y valorar alternativas con mayor margen de actuación.
“Cada estudio debe responder a una pregunta concreta, pero al mismo tiempo formar parte de una estrategia de desarrollo más amplia. Cuanto antes se conectan la toxicología, la farmacología, el bioanálisis y las necesidades regulatorias, mayor capacidad existe para anticipar posibles dificultades y tomar decisiones sobre una base científica sólida”, señalan desde Vivotecnia.