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La sepsis continúa siendo una de las principales emergencias médicas a escala global, con 48,9 millones de casos y 11 millones de muertes al año, según la OMS. En España, afecta a 50.000 personas y provoca 17.000 fallecimientos anuales, lo que subraya la necesidad de mejorar su detección y manejo clínico.
La biotecnología está acelerando el desarrollo de nuevos biomarcadores y herramientas diagnósticas que permiten identificar antes el riesgo de deterioro y avanzar hacia una medicina de precisión. El Dr. Ricard Ferrer (Vall d’Hebron) destaca que el futuro pasa por paneles de biomarcadores capaces de aportar información complementaria sobre inflamación, daño orgánico y pronóstico.
En las UCI, la sepsis representa cerca del 30 % de los pacientes atendidos, con una mortalidad que oscila entre el 30 % y el 46 %, según el Dr. Carlos García-Palenciano (Hospital Virgen de la Arrixaca). La detección precoz es clave para iniciar antes el tratamiento y mejorar la supervivencia.
La investigación también está identificando endotipos biológicos asociados a gravedad y evolución, gracias a técnicas como la transcriptómica y la proteómica. El Dr. Gerardo Aguilar (Hospital Clínic de València) subraya la necesidad de biomarcadores funcionales y seriados para monitorizar la respuesta inmunitaria.
En este ámbito trabaja Viva In Vitro Diagnostics, socio de AseBio, que desarrolla biomarcadores funcionales relacionados con la activación del inflamasoma NLRP3 mediante su tecnología VIVA‑ELISA®, actualmente en validación clínica con hospitales españoles. Su CEO, Toni Vilaplana, señala que estos avances permitirán estratificar riesgo, identificar perfiles biológicos y apoyar mejores decisiones clínicas.